Juan Manuel Barrionuevo Esteban

Siempre recuerdo el hilo rojo familiar que me une a Andalucía. Mi familia fue una de las primeras en asentarse viniendo del norte, y mi padre fue uno de los pocos en su época que estudió pero lamentablemente tuvo que irse para progresar.

Siempre recuerdo el hilo rojo familiar que me une a Andalucía. Mi familia fue una de las primeras en asentarse viniendo del norte, y mi padre fue uno de los pocos en su época que estudió pero lamentablemente tuvo que irse para progresar.

Desde que tengo memoria, he tenido la fortuna de vivir en modo “habitando el futuro”, desde pequeño, sin ser consciente de ello.

A veces decirlo en voz alta suena espiritual o raro, pero lo cierto es que comencé a programar a los 11 años, en una época en la que el acceso a la formación era limitado. Aún recuerdo las tardes esperando la llegada de revistas de informática (como Computer…) que me permitían aprender programación. En ese momento, no tenía un sentido claro, pero “decidí” hacerlo.

Juan Manuel Barrionuevo Esteban

Luego, con un amigo, nos sumergimos en el mundo de los videojuegos, ganando un concurso en España en la época dorada de esta industria. Esa pasión nos llevó hasta a jugar y hackear redes telefónicas internacionales, algo que ahora miro con nostalgia y una sonrisa. Esto me motivó a ser Ingeniero de Telecomunicaciones y también a dedicar más de 12 años (2005-2012) de mi carrera a tomar decisiones sobre negocios tecnológicos que no existían. Mi rol como parte del Gabinete del presidente de Telefónica (César Alierta, a quien despedimos hace unos meses) incluía pensar en el comportamiento de miles de usuarios ante nuestras decisiones. Aunque no me detendré en esa parte de mi trayectoria hoy, todos esos años me brindaron una mirada y respeto sobre los valientes empresarios y emprendedores que en ese momento no comprendía, pero una vez más “decidí” dedicar muchos años a entenderlo.

La Revolución de la IA

A mis 22 años, también “decidí” irme a EE.UU. a una formación práctica y avanzada en Duke. Pasaron 27 años desde que descubrí el mundo de las redes neuronales, una tecnología que cambiaría para siempre mi perspectiva sobre la inteligencia artificial. En ese momento no entendía cómo aplicaba a mi presente, pero trabajé codo a codo con psicólogos para entender cómo podíamos mimetizar el funcionamiento del cerebro humano. Esta experiencia marcó un antes y un después en mi carrera y me demuestra que ya estaba en ese futuro. Quizás la “decisión” de estudiar psicología más tarde fue lo que hizo consciente mi mirada del humano en cualquier revolución tecnológica o inversión.

Este recorrido no es para aburrirlos, sino para compartir mi mayor aprendizaje: Después de años de escuchar a todo el ecosistema y ser fanático de la tecnología, siempre llego al mismo sitio: nuestras pequeñas y grandes “decisiones” sobre proyectos, usos o servicios que no existen aún tienen un impacto directo en nuestra capacidad de “crear en qué tipo de humano nos vamos a convertir para el futuro Toffler, “El analfabeto del siglo XXI no será aquel que no sepa leer y escribir, sino aquel que no pueda aprender, desaprender y reaprender.”

Hoy, vivimos en una era donde la inteligencia artificial no solo es una herramienta, sino una extensión de nuestra capacidad de innovación. Desde la mejora de procesos hasta la creación de nuevas oportunidades de negocio, la IA está transformando la manera en que operamos. Estamos empezando a ver cómo nuestro conocimiento tendrá que estar disponible para tomar “decisiones” rápidas y flexibles, y nuestra industria no quedará ajena a ello.

Inversiones en Startups

Juan Manuel Barrionuevo Esteban

Por último, como algunos de ustedes, he tenido el privilegio de crear y gestionar fondos de inversión enfocados en startups tecnológicas. He vivido el éxito de un “home run”, un unicornio o bicornio, y lo he celebrado como propio. Siempre he creído que invertir en personas es tan importante como invertir en tecnología. Hace dos años, lanzamos Stemdo, una plataforma de talento STEM que nació en Huelva. Apostar por el desarrollo laboral local hacia el mundo es un riesgo, pero el potencial e impacto en la comunidad es enorme. Hoy, lo estamos logrando con más de 170 empleos generados en tres ciudades. “Stemdo utiliza la tecnología para crear empleo tecnológico, revolucionando cómo se distribuye la riqueza y la productividad en España formando y empleando a profesionales tecnológicos, garantizando que las oportunidades no se concentren solo en las grandes urbes.” Stemdo es un orgullo y los animo a que conozcan su modelo, su equipo porque lo estamos haciendo muy bien y con mucho impacto.

Los emprendedores son el alma de la innovación y celebro que en comunidades como Granada se cuide el empleo local, se generen ecosistemas que retengan el talento en cada ciudad y permitan a los emprendedores crecer junto con su ciudad de origen. Tenemos la enorme responsabilidad de generar nuevos empleos tecnológicos que permitan captar el talento, hacer reskilling y reinsertar a quienes pierdan empleos reemplazados por la IA. Tenemos la posibilidad de aportar ese valor, depende de nosotros.

El Futuro Preferible

Juan Manuel Barrionuevo Esteban

Mirando hacia el futuro, deseo un mundo donde la inteligencia artificial se integre de manera armoniosa en nuestra vida cotidiana. Desde mi perspectiva debemos trabajar todos para construir un “futuro preferible”, un futuro donde la tecnología y la humanidad coexistan de manera equilibrada, creando un mundo mejor para las próximas generaciones.

Así como en muchas decisiones volvemos a nuestros propios valores como guía o camino, les doy una tarea y le pregunto a cada uno de vosotros:

“Si pudieras tomar “una sola decisión más” para crear un futuro preferible para las próximas generaciones, ¿cuál sería?

Me tienen disponible si en algo puedo colaborar para ello.